Ni la Biblia, ni los antiguos griegos, ni los latinos supieron decirlo tan clarito y musical como el Viejo Vizcacha a Martín Fierro. El autor José Hernández escribió nuestro Libro Nacional en dos partes: “La ida” (1872) y “La vuelta” (1879), en esta aparece el dicho de hoy. El viejo Vizcacha mandaba una enseñanza tras otra, pero no todas se volvieron refrán.

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