Impulsado hace 27 años por el médico canadiense Don McKenzie y practicado hoy por más de 40 mil sobrevivientes de cáncer de mamá en todo el mundo, el remo en bote Dragón demostró que no sólo es una excelente actividad para transitar emocionalmente la recuperación de la enfermedad, sino que además previene la linfedema, una acumulación del líquido linfático en el brazo de la mamá extraída que afecta a una de cada 4 mujeres que atravesaron este tumor.

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