Según el autor, durante las últimas dos décadas en América Latina, se realizó una significativa inversión económica en pos de integrar tecnologías digitales en los sistemas educativos y se esperaba que estas beneficiaran la inclusión educativa y mejorarán el aprendizaje. Sin embargo, los resultados obtenidos en los países de la región, con escasas excepciones, fueron hasta el momento decepcionantes.

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