Aunque hizo sus “gastadas” telefónicas durante décadas, recién en los años 90 alcanzó popularidad. Pocos sabían que se llamaba Julio Victorio De Rissio; y menos aún eran los que lo habían visto sin gorra, barba y bigote postizos. Tangalanga, gracias a casetes caseros distribuidos en forma “pirata”, se hizo famoso y hasta sedujo a grandes como Jorge Guinzburg o el Flaco Spinetta.

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