Tras la muerte del célebre Pablo Novak, el anciano de 93 años que vivía en esa localidad y era considerado como el último sobreviviente, su figura genera contrapuntos que se expresan en “El agua mala”, una reconstrucción coral de la historia en donde priman las voces de sobrevivientes que habitan en Carhué, y “El último habitante de Epecuén”, un cuento infantil ilustrado.

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